Arrorró mi niño, arrorró
mi sol,
soy tu madrecita y tu eres mi Dios.
Tu padre fue malo y te abandonó,
quizá vuelva un día, pero sin amor.
Arrorró mi niño, arrorró mi sol.
Llegué hasta
aquella pobre muchacha
y al verme cerca, calló su voz,
y apretujando esos harapos,
"¿Verdad que es lindo?" me preguntó.
Y el drama intenso de aquella madre
que por su hijito loca quedó
vive en mi mente y a todas horas
siento en mi oído esta canción.