La Guitarra en Argentina siglos XVI y XVII por Irma Ramos

Elsa_with_GuitarEn el siglo XVI, cuando España emprende la conquista de América, era en ese país la vihuela el instrumento de la aristocracia y la guitarra de cuatro cuerdas el instrumento del pueblo.

Posteriormente con el agregado de la quinta cuerda, el instrumento se enriquece y así se difunde por América.

En los grupos expedicionarios venían personas de diferentes nacionalidades que se alistaban para estas empresas, y algunos eran músicos o, lo mas común, ejercían otra profesión paralelamente a ejecutar uno o mas instrumentos musicales.

Una de las primeras noticias del paso por nuestro territorio de alguien que ejecutara la guitarra es de 1540. En la expedición de Pedro de Valdivia que entro por Perú pasando por nuestro Noroeste, para luego conquistar territorio chileno, venía Pedro de Miranda, quien a la vez que militar era intérprete de flauta y guitarra.
De esa época también era Rodrigo de la Guitarra, “ministrel de corda”. Ministrel era quien cantaba y tocaba un instrumento en este caso al servicio de un amo.

Ya en el siglo XVII la guitarra posee la quinta cuerda y comienzan los habitantes de las ciudades coloniales a distraer el ocio en los salones donde se danza y canta y se ejecuta el arpa, la guitarra, la vihuela y el clavicordio. Mientras el pueblo fue adoptando la guitarra, que se rasgueaba para acompañar cantos y los mas diestros punteaban copiando las melodías que por las ventanas abiertas salían de los salones.
Dichas melodías, ya fueran de danzas o cantos, con el agregado de los elementos aborígenes y afro, serían la base de nuestro folclore musical.

En registros y documentos de época encontramos datos como los siguientes: 1604 – En el inventario de una tienda aparecen cien cuerdas de vihuela.
1615 – En otro inventario aparecen varias pacas de cuerdas.
1695 – El capitán Blas Ferreyra declara poseer una guitarra de pino y su esposa Mariana López otra valuada en $ 6.-.

Las reducciones guaraníes se iniciaron en 1609 y el padre Diego Torres ordenaba a los fundadores de las mismas que se enseñara a los indios la doctrina, leer y cantar. Los guaraníes demostraron gran afición y gusto por la música, formándose pronto grupos musicales y coros, y también artesanos que en los talleres de las misiones construían bellos instrumentos.

En 1766, Carlos III, motivado por las intrigas y protestas que llegaban de América, ordena la expulsión de los Jesuítas; los aborígenes son perseguidos, se dispersan y se pierde lamentablemente ese bagaje cultural generado en las misiones.

Irma Ramos
iramosb@hotmail.com
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